El local del cine era como un imán para el entretenimiento, no solo de los que entraban a ver películas, también para los que se quedaban afuera, en la vereda, entretenidos en la lectura.

Texto y fotos:
Emilio Rubio Díaz
En la primera cuadra de la calle González Prada de Trujillo, entre toldos y puestos de ambulantes que rodean la plazuela del mismo nombre, en una esquina y como escondido, existe un edificio antiguo, que quizá por eso esta bien construido y sobrevive al tiempo, con su fachada de color indefinido, lastimada y con heridas, ya casi olvidado o indiferente para los que transitan o trabajan por esa zona, pero resistiendo al paso del tiempo, se encuentra el cine Chimú.
Cuando en Europa, el polvo de la segunda guerra mundial apenas terminaba de asentarse, el empresario trujillano Manuel Mendoza Cheng, fundó en 1946 el cine Chimú. Quiere decir que hace 80 años, el edificio lucía reluciente para dar la bienvenida a los trujillanos que por esos años iban al cinema a ver películas que, a diferencia de otros, eran habladas en español.

En la década de 1970, cuando la plazuela González Prada, no estaba invadida de vendedores ambulantes, y no había en esa zona, edificios de más de dos pisos, la arquitectura del cine Chimú sobresalía en la esquina y al costado de la entrada, estaban los puestos que alquilaban revistas, donde niños o adolescentes se entretenían leyendo en la calle, algunos sentados en banquitos de cajones, otros de pie recostados en la pared.
Luego, en la década final del siglo pasado, vino la quiebra de las salas de cine y “el Chimú”, como le decíamos, cerró sus puertas igual que otras salas. Todos los espacios que por generaciones, congregaron a los vecinos para ver películas, cambiaron de uso.
Se cambió los z con el rostro de los actores de moda, por puestos de comercio ambulante y así, con el paso de los años, vino el olvido y los cines de la ciudad pasaron a existir sólo en el recuerdo de los mayores.

La ciudad creció, las veredas fueron tomadas por vendedores ambulantes, alrededor de la plazuela se construyó edificios y el cine Chimú dejó de ser visible en la zona y pasó una generación de trujillanos que nunca lo vio ni supo de él.
Pero tras el olvido de más de tres décadas, unos jóvenes que apuestan por el arte en todas sus manifestaciones, agrupados con el nombre de Centro Cultural Cine Chimú, se unieron no solamente para rescatar el edificio, sino también para difundir el arte. Empezaron por adecuar el antiguo mezanine, para proyectar cine independiente, peruano y latino y en esa tarea, ya son más de 60 las producciones que se han visto en su pantalla.
Pero la tarea del C.C. Cine Chimú no ha terminado. Hace unos días Open Cultura, visitó el local y encontró a un puñado de jóvenes que llenos de entusiasmo y con sus propios recursos, están trabajando en la restauración del escenario y la platea del antiguo cine. El objetivo es ahora, adecuar la sala para que, en el más breve plazo, se convierta en teatro. De esa manera, el Chimú volverá rejuvenecido y no solo para ofrecernos películas, también disfrutaremos del teatro.

La tarea no es sencilla y se requiere del apoyo de todos los que no solamente valoran el arte, sino también el esfuerzo que este grupo de jóvenes está haciendo, para darle a la ciudad un lugar donde sus habitantes, expresen y disfruten sus emociones con el arte.
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