Resultado inesperado: el Boca Juniors de Argentina ganaba 2 a 0 en el primer tiempo y el Benfica de Portugal lo empataba en el segundo. Partido para cada equipo en cada tiempo
El Boca Juniors es uno de los clubes más ganadores del mundo. Su escudo y su camiseta son símbolos fácilmente reconocibles en prácticamente todos los rincones del planeta. Su estirpe ganadora, la pasión de sus hinchas, más de cien años plagados de éxitos y una larga lista de ídolos han expandido su mística más allá de las fronteras de Argentina y Sudamérica. Convertido en un gigante, el Xeneize no ha perdido su esencia: es un movimiento popular identificado con la raigambre del barrio de La Boca, una de las capitales futboleras que ningún aficionado puede perderse. Su hinchada, conocida como el Jugador Número 12, es incondicional y un espectáculo que convoca a millones de seguidores.
La gira europea de 1925 sentó las bases de su expansión, un fenómeno que se alimentó a base de triunfos, títulos, gestas que parecían imposibles y la presencia ineludible de Diego Armando Maradona. El astro, que llegó a ser y sigue siendo una de las estrellas más populares y un símbolo para los pueblos, siempre enarboló la bandera del club de sus amores, convirtiéndose en un embajador xeneize y en apóstol de la palabra azul y oro.

Pero, si hablamos de epopeyas, uno de sus principales héroes es Juan Román Riquelme, considerado por la mayoría de sus hinchas como el máximo ídolo de su historia. De indomable rendimiento ante el Merengue en la Intercontinental de 2000, Román construyó alrededor de su talento un equipo implacable que trazó una hegemonía nacional e internacional. Ahora, como dirigente, el Último 10 intenta replicar aquellos días de gloria siendo la máxima autoridad del club: en diciembre de 2019 se integró como vicepresidente en la fórmula que se impuso en las elecciones y, cuatro años más tarde, fue elegido presidente.
El emblema del Benfica muestra un águila dorada sobre un escudo situado sobre una rueda de bicicleta, en alusión al hecho de que, en sus inicios, el club incluía otras disciplinas además del fútbol. Fundado en 1904 con el nombre de Sport Lisboa, en el escudo también puede verse la divisa E pluribus unum (de muchos, uno), a la que no tardaría en hacer honor.
El conjunto lisboeta ganó la segunda edición de la liga portuguesa, en la temporada 1935-1936, con la que dio inicio a una secuencia de seis títulos en diez años. Desde entonces, ha sido imparable, adjudicándose un mínimo de un campeonato en cada una de las ocho últimas décadas, hasta alcanzar los 38 en la máxima división de su país, un récord.

Desde aquel momento, al menos en los torneos continentales, el club no ha logrado auparse a la cima, al perder hasta cinco finales de la Copa de Europa/Liga de Campeones de la UEFA, así como otras tres de la Copa de la UEFA. Esta desconcertante racha de reveses suele atribuirse a la llamada “maldición de Bela Guttmann”. El estratega húngaro abandonó el club tras una disputa salarial después de ganar aquella segunda Copa de Europa y, según se dice, afirmó que “el Benfica no va a ser campeón de Europa ni en los próximos 100 años”.
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