El Escenario Vivo de Nuestra Identidad

Por Angela Prado Reyes
Actriz, Gestora Cultural y Docente Universitaria
En el mes de julio aparece un estado de ánimo colectivo, una suerte de fiebre cívica que nos invade. Sin embargo, a menudo, esta celebración se reduce a desfiles marciales, discursos oficiales repetitivos y una sobredosis de símbolos patrios que, si bien son necesarios, a veces se sienten lejanos, como una coreografía ajena que repetimos sin sentir la música.
Para mí, la celebración de la peruanidad no es un acto pasivo de memoria, sino un acto performativo y creativo constante. La identidad no es algo que «somos» por decreto, sino algo que «hacemos» y «re-creamos» cada día. Y en esta construcción, las artes juegan un papel fundamental. El Perú es un país complejo, polifónico, desgarrado por contradicciones y, al mismo tiempo, tejido de una resistencia cultural inquebrantable. Esta complejidad no cabe en un solo himno ni en una sola bandera.

El teatro y la danza nos permiten encarnar las múltiples voces que nos habitan: la del campesino quechua, la del pescador huanchaquero, la del migrante en la gran ciudad, la del profesional que busca un futuro mejor. Al ver estas historias en escena, no solo nos reconocemos, sino que desarrollamos una empatía visceral, fundamental para la cohesión social. Sentir que la historia del «otro» es también mi propia historia es el primer paso hacia un sentido de pertenencia real.
Las artes visuales y el cine nos ofrecen una cartografía de nuestro territorio, mostrándonos la belleza y la fragilidad de nuestros paisajes, la dignidad de nuestros rostros. Nos ayudan a apropiarnos de nuestra geografía, no como un recurso a explotar, sino como un espacio de vida y memoria.

La música y el canto son el pulso de la celebración. Son el lenguaje universal que une a norteños del centro y sur, a costeños, andinos y amazónicos. Cada festejo, cada huayno, cada marinera, cada cumbia, es una afirmación de alegría y resistencia que nos hace vibrar al unísono, creando un vínculo emocional que trasciende las diferencias políticas o sociales.
Mi labor como gestora cultural, es asegurar que estas expresiones artísticas no queden confinadas en teatros elitistas o museos lejanos, sino que se desborden hacia el espacio público, en las periferias de la ciudad. La celebración de Fiestas Patrias debe ser un evento descentralizado, democrático e inclusivo. Se trata de facilitar los medios para que las comunidades expresen su propia cultura, para que sus danzas, sus rituales y sus saberes ancestrales ocupen la Plaza de Armas y las calles. Es en la interacción entre el artista y el público en el espacio común donde la identidad se fortalece.

La gestión cultural debe propiciar estos encuentros, convirtiendo la ciudad en un gran laboratorio de la peruanidad. Trato de enseñarles a mirar el Perú con ojos de artista que implica cuestionar las narrativas oficiales, hurgar en los pliegues de nuestra historia y atreverse a proponer nuevas lecturas de la realidad.
Estas Fiestas Patrias no son un momento de complacencia, sino un momento de interrogación y compromiso. Les doy ejemplo de que el arte tiene el poder de transformar la sociedad, y que este poder conlleva una enorme responsabilidad. Nuestro trabajo no es entretener, sino ayudar a la sociedad a entenderse a sí misma, a sanar sus heridas y a imaginar futuros posibles.

Celebrar las Fiestas Patrias, desde mi perspectiva, es reconocer que el Perú es una obra en proceso, un guion que se está escribiendo y reescribiendo constantemente sobre el escenario de nuestra historia. Las artes no son un adorno de la celebración; son la fuerza vital que la anima, el lenguaje que nos permite expresar nuestra complejidad y la herramienta que nos ayuda a construir un sentido de pertenencia profundo y auténtico.
Que este 28 de julio, más allá de los símbolos y los ritos, sea una oportunidad para celebrar nuestra capacidad de crear, de soñar y de construir juntos el Perú que queremos ser.
¡Felices Fiestas Patrias, Perú!
¡Más Arte, Más Identidad, Menos Violencia!
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En el primer bloque, La Cuarteta muestra un tema importantes: ¿qué nos identifica como peruanos?
En el segundo bloque, vemos las ventajas y desventajas de la inteligencia artificial.
Acompaña a Luis, Alberto y Emilio en sus ocurrencias sobre la realidad de nuestra sociedad, con la participación especial de Rafael, que complementa el programa de hoy con su voz.
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