Visión de un gran Director de Cultura
Por: Julio Corcuera García.
Los fundadores de la Primera Casa de la Cultura del Perú pensaron en una gestión colectiva y no personalizada en el Director que, en su momento asumiera el cargo. La dirección ejercida en triunvirato entre Víctor Ganoza Plaza, José Félix de la Puente y Marco Antonio Corcuera, fue un gran reto para ellos. Era una prueba de fuego saber si podían planificar un crecimiento orgánico, que permitiera que las artes se desarrollaran y convivieran en armonía; y que pudiera ser continuado por el director reemplazante. Fuera de todo apasionamiento, pienso que lo lograron, y con creces, en todas las manifestaciones artísticas que identifican a La Libertad, vale decir la música, el baile, la pintura, el teatro, la poesía y la defensa de nuestro patrimonio histórico entre muchas otras manifestaciones.

A cada una de ellas se le dotó de un espacio y de una dirección que pudiera concretar presentaciones públicas e internas, y permitir su crecimiento y desarrollo con la participación de la colectividad. Para ello, por ejemplo, se construyó un teatrín que permitiría presentaciones varias, entre ellas, a la Orquesta Sinfónica, acompañada a su vez de artistas líricos, coros, o simplemente desarrollo de piezas clásicas combinadas con danza u obras de teatro. Se construyeron salas para la disciplina del baile clásico (ballet), salas de exposiciones para muestras de pintura, escultura y otras manifestaciones manuales; salón de actos donde pudieran presentarse libros, escritores y poetas.
Por su parte, Marco Antonio alentó mucho cada disciplina, haciendo suyos los versos de Vallejo en su poema Himno a los voluntarios de la República, de su poemario España aparta de mi este cáliz, en el que expresa: «Todo acto o voz genial viene del pueblo / y va hacia él de frente o transmitidos / por incesantes briznas, por el humo rosado / de amargas contraseñas sin fortuna.»

A cada disciplina el triunvirato se le dio su lugar. En virtud de ello, se acondicionaron los escenarios, se construyó una sala de Ballet llamada “Omar de Gaetano”, un ambiente de exposiciones denominado “Sala José Sabogal”, un Jardín en homenaje a la poesía denominado “Jardín de la poesía” y muchas otras iniciativas más. El Teatrín sufrió múltiples reparaciones para permitir el crecimiento de músicos de la Orquesta, presentaciones de solistas con un cuerpo coral, danza clásica e inclusive obras de dramaturgia como Pedro y el lobo del músico ruso Serguéi Prokófiev. Todo esto sin perder de vista la administración y cuidado de nuestro patrimonio arquitectónico, tanto en el centro histórico como en Chan Chan y las Huacas del Sol y La Luna, entre otras.
Lástima que los presupuestos fueron cada vez muy magros y las instituciones públicas como la Municipalidad Provincial y las privadas como los Bancos Comerciales entre otros, disminuyeron cada vez más sus aportes, dejando languidecer este afloramiento cultural, por el cual fuimos largamente reconocidos.

Sin embargo, Marco Antonio Corcuera vio concretarse su gran sueño para Trujillo: la creación de la Primera Casa de la Cultura del Perú. Siempre quiso que esta institución fuera robusta, dotada de presupuesto, herramientas legales y personal idóneo; que se convirtiera en el ente rector como sucede en muchas ciudades importantes de América y Europa, y sobre el cual se construyera el progreso y desarrollo de lo más preciado de un pueblo: su tradición, su identidad, su arte.
La formación jurídica de Marco Antonio, su capacidad y sensibilidad artística, le permitieron tener ese poder de convocatoria para realizar muchos eventos del más alto nivel. Vimos pasar por Trujillo a grandes directores de Orquesta como Francesco Russo, José Carlos Santos, Carlota Mestanza, Francisco Pereda, Teófilo Álvarez Álvarez, entre muchos otros. En lo Sinfónico Coral al maestro Manuel Cuadros Barr, en el Ballet a Omar de Gaetano y Alicia Pacchiarotta, Estella Puga, en la danza afro a Luisa Astudillo, en la Escuela de Pintura nada menos que al Maestro Pedro Azabache, o invitados de primer orden como Ricardo Blume, Oswaldo Cattone, Giorgio Micchie, entre otros nombres muy importantes.

Es hora de que Trujillo retome su sitial en la cultura nacional y muestre su real desarrollo y se expanda a los polos y otras ciudades. Marco Antonio, en su poema “¡Aquí poetas!”, tomado de su antología Tala en el Silencio, nos incita a seguir luchando por convertir a esta bella y digna ciudad, en lo que fue: Capital de la Cultura.
¡Aquí, poetas!
Esta es la hora,
este es el sitio.
Aquí, poetas;
aquí se necesita una metralla de voces;
emplacémosla aquí, en esta casamata
del Perú, Trujillo.
Con un cordón de pechos y de frentes
enlacemos las rutas de la Patria.
Aquí precisa una bandera
que descubra su pecho de paloma
y abanique sus sangrantes alas.
Aquí, trujillanos de América,
en este sitio justo,
en este paralelo de la vida,
en esta tierra que el Chimú sembrara.
Aquí el canto, poetas,
la admonición del verbo.
¡Aquí la llamarada!

Hermoso poema, que, casi como una escultura verbal, está ubicado en el patio central – “Jardín de la poesía”, de lo que es hoy el local de la Oficina Desconcentrada del Ministerio de Cultura.
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Seguimos con el entretenimiento con La Cuarteta, un programa de conversación con humor.
En el primer bloque, respondemos a la pregunta «¿La mofa o la broma?» junto a Luis, Alberto, Jenne y Emilio, con Rafael detrás de las cámaras.
En el segundo bloque, hablamos sobre el significado del amor en el mes de las celebraciones de San Valentín.
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